Tipos de hemorroides
Se distinguen tres tipos de hemorroides atendiendo a su situación respecto al conducto anal:
- Hemorroides Internas: si las venas afectadas se localizan en la zona baja del recto, por encima del ano, y están cubiertas por mucosa.
- Hemorroides Externas: cuando están situadas debajo de la unión del ano con el recto.
- Hemorroides Mixtas: si afectan a los dos tipos de venas.
Síntomas de las hemorroides
Algunos casos de hemorroides leves son asintomáticos, pero los síntomas más habituales son:
- Sangrado: se produce generalmente al defecar. Normalmente es escaso y se detecta por rastros de sangre en la taza o manchas en el papel higiénico.
- Prolapso: se trata de un bulto que aparece cuando las hemorroides salen desde el interior del ano y resulta difícil introducirlas de nuevo.
- Secreción: la secreción de moco procedente de la propia mucosa anal es típica de hemorroides internas. Puede causar irritación de la piel y provocar prurito (picor) o sensación de quemazón, especialmente durante la defecación.
- Dolor: las hemorroides internas no suelen doler, al contrario de las externas, que son particularmente molestas cuando salen fuera del ano por la presión del anillo anal.
- Las causas que se dan con más frecuencia en la aparición de hemorroides son:
- Factores hereditarios: si hay antecedentes familiares (padres o abuelos que padecieron de hemorroides), existe un mayor riesgo de sufrirlas.
- Estreñimiento: las heces duras y secas (muy compactas) oprimen las venas hemorroidales. La situación contraria, una diarrea excesiva, también puede originar hemorroides a causa de la irritación.
- Postura inadecuada: Permanecer de pie o sentado durante mucho tiempo seguido sin cambiar de posición (por ejemplo, durante el desempeño del trabajo).
- Embarazo: es muy frecuente que se presenten durante el embarazo, incluso en mujeres que nunca han padecido este problema con anterioridad. Sucede sobre todo en las últimas semanas, por el aumento de la presión que ejerce el útero sobre las venas hemorroidales, y también durante el parto, debido al esfuerzo.
- Sobrepeso: el exceso de grasa abdominal también produce presión en las venas ilíacas y hemorroidales.
Cirugía para la hemorroides
La hemorroidectomía (eliminación quirúrgica de las hemorroides) se usa generalmente para las hemorroides internas de gran tamaño, molestas, y que no han respondido a otros tratamientos. Está considerada como el método más eficaz para tratar las hemorroides internas aunque, como toda cirugía, conlleva riesgos e inconvenientes. Un riesgo derivado de una intervención quirúrgica hemorroidal es la formación de coágulos en las piernas. Estos coágulos pueden producirse días después de la intervención y ocasionan hinchazón y dolor agudos.Otro riesgo específico de la operación de hemorroides, aunque poco frecuente, es la estenosis anal, que consiste en un estrechamiento del ano y afectación del control de los intestinos que dificulta la evacuación. En la mayoría de los casos, sin embargo, el paciente es levantado poco después de la cirugía y dado de alta en las 24 horas siguientes. Durante los primeros días es habitual que se presente dolor y un ligero sangrado. Si el sangrado es intenso, debe acudirse inmediatamente al médico.Otra técnica empleada para operar hemorroides es la anopexia mucosa circular (AMC), que utiliza una grapadora circular para impedir el flujo de sangre y reducir el prolapso mucoso anal. Esta técnica fue ideada por el cirujano italiano Antonio Longo y disminuye el dolor postoperatorio tan temido por los pacientes, aunque se precisan estudios que demuestren su eficacia a largo plazo.
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